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Uso del frío y calor en lesiones deportivas

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en Oct 26, 2020

   El riesgo de sufrir una lesión siempre está presente en todas partes: casa, calle, escuela, trabajo, gimnasio, practicando deportes o simplemente haciendo cualquier movimiento inadecuado. La mayoría de las veces, no le damos importancia a lesiones menores como torceduras, inflamación muscular por golpe y tirones musculares por ejercicio. Por lo general, la primer reacción de algunos es ir a la heladera, sacar hielo y aplicarlo. Otros prefieren utilizar compresas calientes para desinflamar la zona afectada.

Frío y calor en las lesiones / Foto: iStockphotos
 

   Utilizar técnicas de frío o calor en lesiones deportivas, es buena idea si son aplicadas correctamente. Las dos tienen propiedades antiinflamatorias y relajantes. Sin embargo, es importante saber cuando utilizar cada una. Para poder elegir el medio terapéutico adecuado, primero debemos tener claras las indicaciones de los especialistas. Si conocemos las propiedades y efectos tanto del frío como del calor superficial, podremos determinar el momento y tipo de terapia más acertada.

  La literatura médico deportiva indica utilizar el frío con fines terapéuticos (crioterapia), para lesiones traumáticas agudas (fracturas, esguinces, contusiones, etc.) Para lesiones producidas en el terreno de juego, son de gran utilidad los sprays fríos (calma el dolor). En procesos inflamatorios como bursitis, tendinitis y artritis, es recomendable técnicas de aplicación de hielo intermitente, continuo, criomasaje (masaje que usa frio) y criocinética (técnica que combina aplicación de frío con ejercicio activo). La aplicación del frio debe ser desde el momento en que se sufrió la lesión hasta por lo menos 48 horas después.

  Los especialistas indican que la crioterapia (hasta 36 horas después de la lesión) es significativamente más efectiva que la termoterapia. La forma de aplicar el frío más recomendable y económica es poner una bolsa de chicharos congelados (fácil adaptación a la zona afectada). Otras formas sencillas: congelar globo con agua, vaso de unicel con agua, bolsitas de gel, etc. No se debe aplicar directamente en piel, heridas y quemaduras. Podemos poner entre la piel y el hielo un paño limpio húmedo. La sensación térmica tiene que ser de frío pero sin llegar a sentir dolor o quemazón. El tiempo de aplicación recomendado es de 10 a 15 minutos, si se trata de un traumatismo agudo. Ellos recomiendan aplicaciones de 10 ó 15 minutos cada dos horas.

  Por otro lado, la termoterapia (aplicación de calor con fines terapéuticos), es un método muy usado para muchas técnicas de fisioterapia. Es útil para calmar dolores musculares, tirones, espasmos, para preparar los músculos antes de realizar ejercicios de rehabilitación, etc. El tratamiento con calor reduce la rigidez articular, aumenta la elasticidad muscular, alivia los dolores (tiene acción analgésica / antiinflamatoria) y favorece la reabsorción de productos de desecho e inflamación de los tejidos. Acorta el proceso de recuperación en la rehabilitación deportiva y se usa en tratamientos alternativos a la medicina convencional, como pueden ser tratamientos quiroprácticos.

   Lo mejor es aplicarlo en forma de calor húmedo (paños planchados por ejemplo). Es más efectivo y menos riesgoso. Hay otras formas sencillas, por ejemplo: saquitos de semillas, bolsitas de gel, cojines eléctricos, baños de agua caliente, etc. Se recomienda utilizarlo 72 horas después de la lesión. En general, las aplicaciones suelen ser de cinco a diez minutos. Igual que con el frío, debemos utilizar una protección entre la piel y la fuente de calor para evitar quemaduras (una toalla por ejemplo).

Como siempre, es importante primero consultar con el médico cual de las dos técnicas es la que ayudará a recuperarte de tu lesión lo mejor posible.

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