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Manual para ser un buen suplente

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en Jan 13, 2020

Claves para ser un buen suplente

Solo pueden jugar once de inicio

   Cuesta de asimilar que jueguen otros con un nivel similar al tuyo. A veces la elección del entrenador depende de algún pequeño detalle o una corazonada. Pero así es la vida: hay que escoger y escoger equivale a renunciar a cosas. En este caso, el entrenador debe dejar a muchos jugadores fuera del once, algunos ni siquiera se sientan en el banquillo. Es así de duro. No jugar no te convierte en inútil.

Solo pueden jugar once de inicio

    Llega el lunes y toca volver a entrenar. Se habla del partido pero has jugado 10 minutos, tienes pocas ganas de participar. Solo te queda entrenar fuerte. Y no importa que consideres que el míster es un cabrón, a él eso le da igual. Ya está pensando en el siguiente partido, y lo único que puedes hacer es entrenar al máximo de tus posibilidades, sin dejarte nada. Que se vea que quieres jugar. Y si el domingo no te ponen, no pasa nada, entrenas para estar disponible el día que te toque jugar. Entrenas para no traicionarte, por respeto a tus compañeros. Entrenas para ti.

El que juega en tu puesto es tu compañero, no tu rival.

    Cuesta asumirlo pero para que juegues tú debe salir uno y viceversa, por eso recomiendo que trates a tus compañeros como te gusta que te traten a ti. Recuerda que cuando tú eres titular no lo eres por haber puteado a alguien, sino porque el míster lo ha decidido así.

Ser suplente no tiene porque ser el fin del mundo

No pidas explicaciones, pide consejo

    No conozco a nadie que juegue sabiendo que no está a su mejor nivel y le pida explicaciones al entrenador acerca de por qué no juega. Eso es una falta de respeto hacia los compañeros. Lo que si veo bien es preguntarle al segundo entrenador qué puedes hacer para mejorar. Digo al segundo entrenador porque es más accesible que el primer entrenador. Puede que estés haciendo algo mal de manera sistemática y eso te haya llevado al banquillo. No todos los entrenadores se toman la molestia de corregir a todos los jugadores. Preguntando demuestras que estás interesado en mejorar Cualquier cosa que le comentes al segundo entrenador llegará a los oídos del primero, por eso es conveniente no rajar creyendo que el segundo entrenador es tu confidente. Quiera o no se debe al cuerpo técnico.

Tienes derecho a estar enfadado (y a desenfadarte)

    Es normal enfadarse cuando las cosas no van bien. Es más, creo que es necesario para mejorar. Autoexigirse es fundamental en el fútbol cuando se quiere progresar, pero también es importante saber transformar la rabia en motivación. Pero lo más importante es que esa rabia se quede en el terreno de juego. No la pasees por casa. Los que te quieren no tienen que padecer tus enfados, ¿o crees que ellos no se enfadan? Así que tienes el camino de vuelta a casa para desenfadarte, y si el mosqueo se queda en la ducha, mejor.

Cada entreno es importante

    Independientemente de cuánto juegues, cada entreno es importante. Recalco este asunto porque uno no sabe cuando le va a llegar la oportunidad; y te aseguro que estar ante tu oportunidad y no sentirte al 100% provoca impotencia e inseguridad. Además de la desconfianza del cuerpo técnico para el futuro. Si te acostumbras a darle la importancia que tiene cada sesión, rozarás tu mejor nivel continuamente. 

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