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El fútbol en tiempos de pandemia

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en Mar 29, 2021

   Volvió el fútbol. Los televisores del país y de todo el continente se encenderán con la ansiedad de tanta espera y habrá algunos testigos privilegiados en las tribunas que representarán a millones. Con frases así, los medios anunciaban desde temprano que el deporte había encontrado su espacio durante la pandemia. ­

    “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando tu retorno, querido fútbol, volviste con la frente marchita, cantando así como la cigarra después de un año bajo la tierra. Todo indicaba que íbamos a tener que esperar mucho, mucho, muchísimo más, pero con algunos cambios reglamentarios menores, la pelota comenzará a rodar en el verde césped dentro de pocos minutos”, emocionaba la voz del relator. Se acercaba el partido que iba a cerrar el paréntesis impensado y era en Buenos Aires, la ciudad que también albergó la primera Copa América en 1916.

   La salida de los equipos a la cancha comenzó más temprano de lo habitual. Los jugadores fueron apareciendo de a uno y se acomodaron en distintos sectores del campo, alejados entre sí, lo que dio tiempo a que las hinchadas corearan el nombre de cada protagonista, sin que hiciera falta un anunciador que los presentara como en el básquet. Algunos sintieron el afecto musical por primera vez.

   LA SALIDA DE LOS EQUIPOS A LA CANCHA COMENZÓ MÁS TEMPRANO DE LO HABITUAL. LOS JUGADORES FUERON APARECIENDO DE A UNO Y SE ACOMODARON EN DISTINTOS SECTORES DEL CAMPO, ALEJADOS ENTRE SÍ, LO QUE DIO TIEMPO A QUE LAS HINCHADAS COREARAN EL NOMBRE DE CADA PROTAGONISTA, SIN QUE HICIERA FALTA UN ANUNCIADOR QUE LOS PRESENTARA COMO EN EL BÁSQUET. ALGUNOS SINTIERON EL AFECTO MUSICAL POR PRIMERA VEZ.

    Los hinchas se ubicaron en las tribunas de atrás de los arcos, con mucho espacio entre sí, cumpliendo con todas las normas sanitarias. Pese a la comodidad ofrecida, varios eligieron pararse en los paravalanchas, cantando como si los rodeara una multitud para seguir sus compases.

LA PRIMERA LUZ


    Dos semanas antes, en Todo Fútbol ya no sabían qué inventar para llenar el espacio del programa radial de cada tarde. El viejo mecanismo de abrir las líneas para que los oyentes dijeran lo que se les ocurriera lo estaba tornando repetitivo y aburrido, por más que de vez en cuando aparecía cierto comentario interesante.

-Hola, me llamo José Bernardo Gauss y considero que se puede volver a jugar al fútbol en pocos días con un leve ajuste a las reglas del juego.

Nadie le prestaba mucha atención, hasta que le contestó Carmelo Lorenzo, con su emblemática voz grave.

–Estimado amigo, todos sabemos que los partidos han sido postergados sin fecha como lo han manifestado tanto la Fifa como la Conmebol y las distintas federaciones de los 583 países que conforman el planeta fútbol. Hay muchos oyentes en espera, por lo que le agradeceremos si redondea brevemente su propuesta, aun sabiendo que toda reanudación del deporte más popular es inviable por el momento.
–¡Cómo no! –respondió Gauss sin acusar el apuro-. Se trata de una modificación menor a las reglas que indique que ningún futbolista podrá estar a menos de dos metros de otro.
–Muy ocurrente, señor, pasemos al siguiente amigo oyente, porque el tiempo es tirano en radio, aunque el lado bueno de esta cuarentena es que podemos compartir horas con nuestra querida audiencia, ya que no se nos ocurre qué más decir…
–Espere un instante, Carmelo. Me gustaría que el señor explicara más esa idea de los dos metros –se atrevió el veterano comentarista Enzo Blanco, pese a la mirada agresiva del conductor.
–Si siempre se mantiene la distancia de 2 metros, como excede en algunos centímetros las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, no habrá posibilidades de contagio. Se jugará de otra manera y dependerá del ingenio de los estrategas y los futbolistas la forma en la que afronten este desafío nuevo, pero así podrá volver el fútbol, sí, volver a jugar a lo que más nos gusta, tan pronto como se quiera.
–Así no se podrá ni empezarrrr el parrrrtido, imagine el saludo inicial o las fotos de los equipos –comentó con sorna el líder del programa.

Gauss no se intimidó.

–Si bien esos aspectos previos son prescindibles, podrán realizarse sin inconvenientes. Se colocan en fila como lo hacen habitualmente los 22 jugadores y el equipo arbitral, solo que separados por 2 metros de distancia.
–Así no alcanzará toda la cancha, jojojo.
–Suponga que consideramos que cada jugador tenga un metro para ocupar, que es más de la realidad. Hasta podría estar el equipo arbitral completo, incluyendo al cuarto. Son 26 personas con un metro para que cada una esté cómoda y a 2 de distancia de los más cercanos. ¿Sabe cuánto mediría esa línea?
–No sé, supongo que como 500 metros.
–Entre los 26 protagonistas habrá 25 espacios libres, ¿verdad? Si cada espacio entre ellos es de 2 metros, van 50. Más otros 26 que suma cada metro ocupado por ellos, da 76. Más corto que cualquier cancha de clubes profesionales.
–Pero después empiezan a saludarse y se arruina todo.
–No hace falta. Tomemos el ejemplo de Japón, que nos ha enseñado tantas cosas. Los jugadores girarán 90 grados de manera que miren hacia sus rivales y harán una leve reverencia, lo que resultará una señal de respeto previa a un partido que se sabe que no tendrá roces. Y el que quiera podrá pronunciar “Arigato gozaimas”, de manera de sentir más profundamente la ceremonia.
–¿Y la foto?
–Menos problemática todavía. Seis parados, manteniendo esa distancia, y cinco agachados dos metros más adelante. Se lo dejo para que usted o el oyente que quiera hacerlo calcule en cuántos metros cuadrados se podría armar el equipo para la foto sin inconvenientes. Con un fotógrafo alcanzará, pero si son varios, será cuestión de que también mantengan la distancia. Seguramente usted como relator no podrá utilizar más la expresión “un ejército de reporteros gráficos”, pero acá se trata de jugar al fútbol, no de un concurso de fotografía.
–Muy simpática su propuesta, Guzmán. Algún físico nuclear de los que nos escuchan podrá intentar resolver lo de la foto. Lamentablemente tenemos que terminar porque ya es la hora del noticiero con las tablas de posiciones del virus en el país y el mundo.
–Disculpe, amigo Gauss, por favor no corte que seguiremos por línea privada –agregó el comentarista Blanco, quien intuyó que había algo más que interesante en el planteamiento.

Lo miran por TV


    “Pepe, te llaman”, avisó Rita, que estaba cebando mate. El teléfono fijo, un objeto en extinción, había sonado después de mucho tiempo. Era de aquellos de color negro, descascarado, que en la casa nunca se habían preocupado por cambiar.

– Sr. Gauss, tengo el gusto de presentarme. Mi nombre es Tony Connection, soy el productor principal del gran programa de televisión “Siete cracks a la vez”, que seguramente habrá visto más de una noche por nuestra cadena Deportes Sports.
–Mucho gusto.
–Ayer lo escuchamos por radio y nos interesaría invitarlo a nuestro programa para que nos cuente su idea. Tenemos que resolver cómo ponerlo al aire; podría ser con imagen para que lo conocieran millones, si usted tuviera Zo-om (lo pronunció en dos sílabas enfatizando las “o”) o tal vez wasap, aunque le aclaro que me resulta espectacular cómo se escucha por este teléfono fijo, como un cañón.

   El programa lo abrió Pocho Lamberti con el acostumbrado “Señoras y señores, salgamos a la caaanchaaa, bienvenidos a otra edición de Sieeeetee crracks a-la-veeezzzzz”, mientras todos los demás saludaban estruendosamente, bromeaban sobre cortes de pelo y la ropa que lucía cada uno, con leyendas en la pantalla que mencionaban la sastrería responsable. Lo único claro en medio del batifondo.

–Hoy tenemos un invitado especial, un amigo con una idea revolucionaria que puede permitir que vuelva el fútbol muy, pero muy, pero muy pronto.

    Entonces comenzaron a superponerse expresiones estruendosas de los siete tratando de que prevalecieran sus voces, entre las que apenas se pudieron entender algunas palabras como público, cancha, barbería, transmisiones, viáticos, play, árbitros, VAR, Maradona, Messi, Riquelme, Gallardo, Qatar, televisión, pizzería, cumbia y  volveremo.

   Recién sobre el cierre del show, Lamberti le hizo la primera pregunta al invitado: “Amigo Pepe, ¿Los jugadores usarán barbijos, tapabocas o algo así en los partidos que usted propone?”.

    Tras un minuto de voces mezcladas a gran volumen, hubo un instante de tregua para que Gauss respondiera. “Por supuesto, es un requisito indispensable y no usarlo por un instante causaría una tarjeta amarilla. Tiene un lado sanitario y otro comercial. Ya los protagonistas no tendrán que taparse la boca como hacían a cada rato para que no les pudieran leer los labios por televisión. Y los clubes tendrán un beneficio adicional ya que el barbijo, con los colores de su camiseta, permitirá un espacio más para ofrecer a los patrocinadores, con el extra de vincularse a una recomendación tan importante de salud”.

    Gauss estuvo tentado de plantearles un desafío sobre cuántos barbijos serán necesarios como mínimo para los protagonistas de un partido, sabiendo que debían usar otros para el segundo tiempo, pero con el ruido de tantos vociferando entre cuestionamientos, incredulidad, un cantito sobre que el barbijo de nuestro equipo se tiene que transpirar y alguna posible aprobación, apenas pudo asomar el mensaje más importante: “La clave es que ningún jugador podrá estar a menos de 2 metros de distancia de otro a lo largo del encuentro”.

 “LA CLAVE ES QUE NINGÚN JUGADOR PODRÁ ESTAR A MENOS DE 2 METROS DE DISTANCIA DE OTRO A LO LARGO DEL ENCUENTRO”

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