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Cómo mejorar el aprendizaje en fútbol a través de los fallos

Publicado por: Paúl Miguel Ortega González, en Jun 23, 2021

  Mejorar el aprendizaje en futbolistas es una inversión del entrenador muy rentable a largo plazo en el rendimiento individual y colectivo. Vivimos en una sociedad que castiga el error constantemente. Fallar es malo y eso nos inculcan desde que vamos al colegio, donde aquellos que fallan son poco a poco rechazados. 

  El fracaso es profundamente negativo, algo de lo que debemos avergonzarnos y por otro lado, reprocharnos unos a otros. El fútbol no es ajeno a esto, y desgraciadamente son muchos los entrenadores que vociferan cada vez que un jugador se equivoca en un partido o peor aún, durante un entrenamiento, sin entender que el jugador no falla a propósito, sino que es parte del aprendizaje. 

Paradójicamente el fallo supone un punto clave en el aprendizaje de cualquier habilidad y más en las habilidades motoras como ocurre en los deportes. 

  Para analizar más a fondo el tema del fracaso y del error, tomaremos como referencia un libro que habla muy bien sobre el, Pensamiento Caja Negra, de Mathew Syed, donde, parafraseando al propio autor, redefiniendo el fracaso podremos desencadenar el progreso, la creatividad y la resistencia. 

  En este libro se analiza a fondo que papel tiene el fracaso y el error en nuestra sociedad y más aún como este, se puede ver desde dos puntos de vista: que nos quedemos siempre en el mismo ciclo sin avanzar o ver el fracaso como un aprendizaje y un camino hacia la evolución. 

Los ciclos cerrados y ciclos abiertos

El autor expone dos tipos de conceptos que nos suelen ocurrir a la hora de gestionar el fracaso:

  • Ciclos cerrados: es aquel en el que el fracaso no conlleva progreso porque la información sobre los errores y las debilidades se malinterpreta o se pasa por alto.
  • Ciclos abiertos: conlleva progreso porque la información sobre los errores se procesa racionalmente. 

  Este tipo de ciclos se puede ver claramente en varios ámbitos de nuestra sociedad. Un ejemplo de ciclos cerrados los podemos encontrar en la medicina o la justicia, donde las negligencias médicas o las condenas erróneas se ven como parte inherente del sistema, es decir como producto del buen funcionamiento de este, sin preguntarse si las metodologías utilizadas son válidas o no, puesto que  pocas veces se cuestionan o se ponen en duda, a pesar de los miles y errores que se cometen todos los años. 

  Un ejemplo contrario a esto es la aviación, donde este sector, es uno de los más seguros a nivel de transporte, ya que a lo largo de su historia ha introducido cambios y ha ido evolucionando, precisamente gracias al error y al fracaso. Los errores en la aviación se pagan con vidas humanas, por lo que el análisis, el entendimiento del error por parte de sistemas tecnológicos o humanos en accidentes de avión, ha supuesto una constante mejora de la seguridad en la aviación. 

En el fútbol, los casos no son extremos, puesto que no jugamos con vidas humanas, pero si nos puede dar un indicio de por donde queremos ir. 

  Hasta hace unas décadas el fútbol se encontraba en un ciclo cerrado, donde los métodos entrenamiento eran muy cerrados y tomados de otras disciplinas. Sin embargo en los último años, la brecha entre aquellos que están sabiendo aprender de sus errores como un medio para evolucionar constantemente, son aquellos modelos exitosos. Un ejemplo de esto lo tenemos en entrenadores y modelos como lo de Guadional, Mouriño, Zidane, que han apostado por métodos de trabajo diferentes a los hechos  hasta ahora.  

  Sin embargo, en el fútbol semiprofesional o de formación, estos ciclos cerrados de aprendizaje siguen siendo la tónica habitual, partiendo de entrenadores que no se cuestionan sus métodos o escuelas y clubes que tampoco analizan en que están fracasando sus métodos. 

El entrenamiento es la manera más rápida de evolucionar

  En el libro se explica de forma gráfica porque la experiencia es relativa y funciona mejor en unos casos que en otros, y porque en algunas profesiones la experiencia de uno o dos años es muy enriquecedora y en otras 10 no suponen grandes avances. 

  El autor, nos pide que nos pongamos en la piel de un golfista lanzando bolas. Estas concentrado y cada vez que golpeas en una dirección errónea ajustas la técnica para ser más preciso. Es un proceso de ensayo error. 

  En lugar de practicar a la luz del día, lo haces en una noche oscura. En estas circunstancias podrías golpear de la misma manera durante 10.000 años sin mejorar, ya que no sabes donde ha caído la bola de golf. Esto resume la experiencia de los jugadores. 

  En vista de este ejemplo podemos entender porque los modelos que éxito que presentamos antes (Guardiola o Zidane) han cosechado estos éxitos con tan poca experiencia entrenando, y tal vez la explicación se deba a esto, viven en un contexto en el cual el feedback de lo que se hace o se aplica es inmediato y son capaces de aprender muy rápido del error y proponer soluciones para seguir evolucionando y aprendiendo. 

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